La clase al revés, un modelo que se adapta a la formación online

El concepto Flipped Classroom cambiará tu forma de enseñar a distancia

El increíble desarrollo de la formación a distancia ha introducido en el sector de la educación nuevas y excitantes mecánicas de estudio y de impartición de conocimientos que hacen posible que la eficacia aumente en gran medida. Por ello, es importante seguir innovando en este aspecto e introducir nuevas dinámicas que, a su manera, revolucionen la manera en la que se aprende.

El concepto Flipped Classroom cambiará tu forma de enseñar a distancia

La clase al revés, un modelo que se adapta a la formación online

Una de estas prácticas ha irrumpido con fuerza y promete dar mucho de qué hablar durante este año 2018. Se conoce como Flipped Classroom, o clase al revés. The Flipped Classroom no se trata de una determinada tecnología o herramienta a aplicar, sino que más bien se trata de una filosofía gracias a la cual se altera el ritmo habitual de una clase. Ya no son los profesores quienes marcan el ritmo con sus lecciones. Al contrario, son los alumnos quienes, con sus dudas, problemas y necesidades, marcarán las áreas a tratar durante el proceso educativo.

Así, el problema o la cuestión a resolver es el eje del aprendizaje, y se le dan al alumno una serie de recursos y herramientas para que pueda resolverlo por sí solo. Evidentemente, uno de esos recursos que se le proporcionan es la ayuda de un profesor, que actúa más bien como guía para la resolución del problema, que se lleva a cabo muchas veces en el mundo exterior. Es decir, la experiencia de aprendizaje por la que el alumno pasa es la clave de todo, y es en sí la que le aporta los valores y conocimientos clave que harán que esa persona sea capaz, en el futuro, de resolver problemas por sí solo, incluso si los problemas son de otra índole.

La resolución de problemas como clave para aprender conceptos

Así, The Flipped Classroom se ha convertido en un modelo de enseñanza que se encarga de que los problemas y las cuestiones más importantes del programa educativo no se resuelvan en un aula, sino en el mundo exterior. Después, son los profesores los encargados de guiar al alumno y de permitirle la adquisición de otra serie de conocimientos o cuestiones complementarias. Se trata de un modelo de entender la pedagogía en el que se invierte el orden de las cosas.

Porque tradicionalmente, primero se daba la teoría y después se trataba de poner en práctica. El problema de esta técnica es que no siempre daba tiempo a poner a prueba la teoría en clase, de modo que los alumnos pueden encontrarse en la tesitura de no saber cómo aplicar los conocimientos teóricos que han aprendido a cuestiones prácticas. Sin embargo, al invertir ambas secciones, lo que se hace es que se incentiva al alumno a buscarse la vida, desarrollando por el camino aptitudes muy importantes y valoradas hoy en día, como la capacidad para la resolución de problemas por necesidad, y que desgraciadamente no son tan comunes como debieran.

Además, el hecho de que se les dé a los alumnos la oportunidad de resolver sus problemas fuera del propio tiempo dedicado a estudiar hace que esta filosofía encaje a la perfección con la formación online. Y es que ambos conceptos se refuerzan el uno al otro, de modo que la teoría se queda reducida a los momentos a los que es estrictamente necesaria, y, por otra parte, las cuestiones prácticas adquieren la relevancia que se merecen.

La personalización del programa educativo, un gran atractivo del e-learning

Por otra parte, el concepto de The Flipped Classroom supone una serie de desafíos tales como adaptar y personalizar la clase y el alcance de la materia a cada alumno. Por eso, la capacidad que tiene una plataforma online para cambiar su contenido es uno de los mejores activos que tiene  a su disposición la enseñanza online.

Otra cuestión es que como el concepto de la clase al revés se centra en la práctica, la teoría que se estudia tiene las posibilidades de ser aprendida como se merece, facilitando también la creatividad y la reflexión como motores del conocimiento. Para ello, hay que tratar de buscar una participación activa del alumnado en todas las cuestiones que atañen a su educación. En este sentido, se puede poner en contacto a los estudiantes unos con otros y animarles a crear grupos de debate, de discusión y de trabajo para alcanzar objetivos comunes. También hay que estar pendiente de la evaluación, para detectar posibles fallos en el trabajo y corregirlos en su justa medida, adaptando siempre el proceso de aprendizaje a la resolución de problemas.

Con estas sencillas pautas, una plataforma online puede convertirse en el mejor recurso para aprender cualquier disciplina gracias al concepto de The Flipped Classroom, una tendencia que llega para quedarse.

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